Uniformes
En el cole donde queríamos que fuera Sara, no nos han dado plaza. El que más nos gustaba era el cole en el que estuvo Migue, porque es muy amplio, con mucho espacio libre alrededor. Además queda a cinco minutos de casa. Pero no ha podido ser, y estamos realmente fastidados. No sólo porque no nos hayan dado plaza, si no porqque ahora andamos recorriendo los colegios de los alrededores, buscando alguno que se adapte a lo que nosotros queremos.
Los coles de primer ciclo de educación infantil son carísimos, así que la verdad es que somos un poco exigentes: que tenga bastante espacio, que no los aparquen ahí hasta que nosotros volvamos a por ellos, que no tenga uniforme...
Y es que me ha sorprendido muchísimo que en casi todos los que hemos visto se exige el uniforme. Yo estoy absolutamente en contra de que los niños lleven uniforme, así que la búsqueda se está volviendo ardua.
Hace poco en el cole de Migue me estuvieron contando que unos años atrás intentaron ponerlo y que se formó un revuelo increible. Este año, los padres han votado en el colegio de los mayores, el mismo al que irá Migue y Sara cuando acaben la educación infantil. Aún no sé en qué ha quedado la cosa, pero lo que sí sé es que hubo también un gran revuelo y que algunos padres incluso riñeron. No sé hasta que punto te pueden obligar en un colegio público a llevar uniforme. Tal vez estás obligando a los padres a hacer un desembolso que no pueden asumir, o me pregunto si tú insistes en llevar a tu niño sin uniforme, qué primará, si la obligación de escolarizar al niño o la de llevar el uniforme.
A mí no me parece un asunto banal. Llevar o no llevar uniforme es un signo de cómo queremos educar a nuestros hijos. Yo prefiero que no lleven uniforme porque la forma en que uno se viste viene determinada por la personalidad de cada uno. No siempre me va a gustar lo que ellos se pongan, pero tendré que aceptarlo, porque yo me visto como quiero cada día.
También considero que es importante que los niños aprendan que tienen una ropa determinada y no hay más. Que se adapten al presupuesto de la familia y no comprar por comprar. Que aprendan a cuidar sus cosas. Si les damos el uniforme, estamos simplificando las cosas, creando una realidad falsa, en la que no hay que pensar, porque otros ya lo hacen por nosotros.
Un argumento que esgrimen siempre los pro-uniforme es que así los niños van todos iguales y no hay diferencias, pero yo creo que los niños tienen que entender que no somos todos iguales y tienen que respetar a los demás, aceptando las diferencias que existen. De todas formas esto de que todos vayan iguales termina por resultar falso, porque los niños siempre llevarán el estuche más chulo que el otro o la cartera más molona o los calcetines de marca.
El argumento que sin duda me cabrea más es en el que los padres dicen que así es más cómodo y que no tienen que preocuparse de qué ropa ponerle. Si vamos a lo cómodo, podemos seguir dándole de comer puré con cuatro años, o biberón o que sigan con el pañal... Si vamos a comodidad, lo más cómodo es no tener hijos, así sí que no te tienes que preocupar de nada.
Para mí no supone una carga buscarle la ropa a mis niños. Si me acuerdo con tiempo, incluso les pregunto a ellos lo que se quieren poner. Si eligen algo que no es apropiado, intento explicarles porqué no lo es y en general lo suelen entender. Si no lo entienden, entonces me pregunto porqué no pueden llevar eso y la mayoría de las veces me doy cuenta de que es porque yo no quiero que lo lleven. Hace poco Migue se empeñaba en llevar unas chanclas de la piscina a dar un paseo por el parque. Yo intenté explicarle que no eran apropiadas, que tal y cual y él insistía... Al final me dije que en realidad no tenía importancia y se fue con ellas. Ya no se las ha vuelto a poner más, porque se le metían las chinas dentro y no le dejaban jugar. A Sara le encanta ir con sus zapatillas azules a todas partes, aunque no le peguen con sus vestidos de salir "arreglada".
No soy perfecta. A veces tengo prisa y no tengo ganas de razonar y o bien se ponen lo que yo digo a la fuerza o bien lo que ellos digan aunque no me parezca apropiado. Pero aún así, no quiero que mis niños vayan uniformados, haciendo aún más gris sus días grises de colegio.






